[Tratado sobre la Magia] 04-09-23

Se ajustó la corbata con un movimiento que copió de una película. Le gustaba la sensación de tener algo en qué apoyarse. Una narrativa omnipotente como el pop que aunase narrativas pequeñas. La sonrisa no tenía nada que ver con el resto. A través de los gestos se escapaba, salvaje, la potencia del sol.

Mientras que escribía podía notar el hechizo haciendo efecto en el mundo. A medida que era rasgado sobre el papel, el universo cambiaba a su alrededor. A modo de input al algoritmo escribió en una hoja analógica para que lo escuche el entramado. Jugueteó con la idea mentalmente. Revisó los libros que había leído en la adolescencia, tirado en la cama, soñando que se hacía su voluntad. Las pilas infinitas de textos y las discusiones metafísicas sobre alquimia, vacío y deseo. Las relecturas de Agrippa, buscando un ancla de verdad.

Crowley, Levy, Pessoa.
Azufre, Estaño y Oro.


Merlín, Blake, Lovecraft.
Hierro, Mercurio y Cobre.


Trimegisto, Paracelso y Borges.
Antimonio, Carne y Sal.

El hecho creativo por el cual todo existe donde nada hubo. Los treinta y tres actos de humildad que hacen al hombre grande y libre. El despojarse de lo conocido para aceptar la ignorancia. Repetir una y una y una y otra vez el mismo cuento hasta que se convierta en mantra, hasta que pierda el sentido para convertirse en intención, en canción popular, en rezo silencioso, en orden inmediata, energía.

Ataja al aire con la punta de la pluma para sostenerse de eso que hace a la realidad y con fuerza decisiva imprime en la celulosa una búsqueda compartida con otros anteriores.
Es de lo que está hecha la corteza y sus pies se enraízan en el suelo del departamento.

Raya con la mirada entornada hacia sus adentros, vehemente e intoxicado del mal que recorre y expele el volutas de cigarrillo.
Es de lo que está hecha la llama y su piel hierve supurante de humos venenosos.

Se afirma sobre la mesa de metal y el mundo gira consigo mismo. Llora impotente de que su sangre haga torrente en las cavidades.
Es de lo que está hecho el fondo del océano y su voz es negra y profunda como la sombra del trueno.

Cae hacia arriba, dejándose llevar por el devenir del tiempo. Le duele la cabeza y su consciencia está compuesta de infinitos discursos con el nombre de las cosas.
Es de lo que está hecho el viento, es infinito, recorre al mismo tiempo cada rincón del mundo llevando y trayendo alegorías y metáforas.

Sostiene entre sus dedos la vara, señalando las flores.
Bebe de la copa, impúdico de los desnudos del sueño.
Corta el hilo con su cuchillo de letras, narra y anuda. Brilla con doble faz.
Conjura algunos gruñidos redondos y brillantes con fuego en la lengua.

Ahora, abraza su destino.

[Tratado sobre el espejismo] 08-08-23

Siempre hay un plan

Sintió una incomodidad propia de vestirse con un sweater de lana sin nada debajo, esto lo impulsó a moverse, pero no a rascarse, sino moverse con los hombros en un sacudón. Con la sacudida soñó pensarla menos.

Con las manos vibrantes de energía creativa tocó el teclado como si lo estuviese observando Schopenhauer. En un acto vil de voluntad irascible escribió:

Hoy, 27 de marzo de 2003, siendo las 23:23, tengo la liviandad de las mariposas.

Dos horas de haber hablado alcanzaron para derruir el manto blanco que años de terapia se ocuparon de apoyar sobre los sentimientos que me dan miedo. Bajo el relente de la luna, el escritor concentra cierto brillo inmaculado. El escritor lentamente se convierte en prosa.

No hay absolutamente nada que evite que cerrar los ojos se convierta en un campo minado lleno de comisuras. De mentón partido y calada de tabaco. De nuevo. Cierro los ojos y siento ciertos los espejismos que tus lentes me devuelven de mí. Me veo más brillante del otro lado, de lo que fui durante eternas colonias de verano dónde la inocencia hacía eco y sorpresa del descubrimiento cotidiano del cuerpo.

Y al sostenerte la mirada, estás blindada. Una película impide que vea dentro, que explore tus vulnerabilidades, que me anime a preguntarte qué pensas de la gente mala leche o cuál es, para vos, el secreto de amanecer bien despierta.

Te reconozco fiel a tu narrativa, resolviendo misterios dónde nadie perdió el poncho. Creando laberintos para recorrerlos gritando y a ciegas. Lo digo yo, que en una vulgar demostración de poder, supe arrancarle el ánimo a un vampiro.

Pequeño reflejo de razón
Quimera luxada, sonrisa ambigua
Melena de camaleón
Veo lo que quieras que vea

Pedestal de mis fantasias
Cariñito de primavera
Quiero beber de tus jugos
Y amanecer entre tus piernas

Resquicio de locura
Te Vi llorar en mis sueños
Vomitando ramos de flores
¿Cuál es el motivo que te aleja?

Te invito a pintar en cuadernos
A cantar por lo bajo
Aquello que no te deja dormir
Lo que te junta las cejas

Al día de la fecha, mis hombros concentran el peso de tus brazos y el recodo que se forma entre la confianza y la connivencia. Del diálogo que se escapa, a la excusa justa para encontrarnos siempre que las cosas pasan.

Quiero hacerte un búnker de huesos y carne, que la sangre sea tu tinta, para que escribas incontables veces, como un castigo, lo bien que hicimos al amarnos. Puedo doblar el tiempo, para que de pronto tenga sentido el habernos perdido de tantas cosas, para eliminar la nostalgia y los pensamientos automáticos, y hacer luz en los espacios de sombra que preferimos no traer al presente.

Después de todo y tantas vidas, ya no somos, por suerte, los mismos de los que sentimos verguenza en otros tiempos.