
Acevedo estaba ahí sentado, nervioso. Las manos le transpiraban como siempre. Hacía de cuenta que miraba su alrededor, pero en verdad estaba ocupado mirando para adentro. No era una cuestión de miedo, era más una cuestión de no perderse.
las alimañas del bioterio

Acevedo estaba ahí sentado, nervioso. Las manos le transpiraban como siempre. Hacía de cuenta que miraba su alrededor, pero en verdad estaba ocupado mirando para adentro. No era una cuestión de miedo, era más una cuestión de no perderse.