[Por xitaluh Adara conif imbaé] 2-8-18

Somos hijos del mismo polvo, el que arremolina sobre el suelo durante el atardecer. Te dí la sangre que saciaba el espacio de mis venas con tal de que el sol te roce un día más. Estuviste ahí, detenida, en la lluvia que se frenaba, en el ruido que no existía.  

Me diste hambre y placenta. Me dejaste dormir entre mil brazos para encontrarme volviendo. Caminé durante horas, desesperado, huyendo de la oscuridad que volvía llamas las huellas de mis talones. Me descubrí velado, tapado, con telarañas en los ojos e infinitos contrapesos en las sienes. Me volvió loco la ansiedad de las escaleras, el terror de las hojas en blanco y la parsimonia con la cual la puerta se cierra.
 
Siempre hay un momento donde las cosas comienzan a brillar de nuevo. De la deriva a construir los tirantes para sostener el día a día. Me siento exhausto de masticar especias. El gusto a lúpulo, azafrán y dulce pimentón. El amarillo del suelo que hace contraste con el desierto azul del cielo.
 
¿Sentís la rítmica que hace mover al cuerpo? Ese latido egoísta que me obliga a seguir estando. Esas ansias de ser más de lo que soy, de hacerle frente a la cama, a las cortinas, a la luz que entra por la ventana, y al frío que me ata las manos a los muslos. Que me retuerce como a un negro poseso. Que me pide que baile al son de las baldosas.
 
***
 
No soy yo, ya no más. Ahora soy la lumbre. La ceniza que se proyecta hacia las estrellas. Soy el árbol, las ramas, el tronco y sus raíces. Soy lo que penetra en la tierra y bebe de ella. Soy el ave, el viento y la fuerza que los mantiene unidos. Soy la expresión de lo sutil cuando el martillo se levanta para volver a caer. El rojo de la sangre que saciaba el espacio más recóndito de mis venas.

[Hambre que devora] 9-11-11

Cansate de cortarme las venas con ese hambre que devora multitudes,
pequeño huracán demagógico, melodías de ginebra, no quiero verte más.

Hoy amo entre los amos, ni una triste sombra quedará…”

Decime corazón, si no valió la pena la intensidad de la noche que nos amamos. 

  1. uno
  2. dos
  3. tres
  4. cuatro
  5. Cuatro?
  6. Cuento
  7. Pienso
  8. Entonces siento.            |            Dios.

La mano se posó sobre el cenicero y empezó a dibujar formas de corazón, siendo que era una pica negra, una espada, tirar la ceniza sobre la espada y un vórtice de racionalizaciones innecesarias

¿Cuán equivocada estuvo la humanidad, anteponiendo la percepción al pensamiento y el pensamiento a la percepción? luego, ni simultaneo ni seriado, sino mas bien etéreo, profundamente etéreo todo, casi inexistente salvo por un hilo que conduce situaciones, como un ascensor.

Sube               .|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja
.|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja                  .|.
Sube               .|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja
.|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja                  .|.
Sube               .|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja
.|.                  Baja                  .|.                  Sube                  .|.                  Baja                  .|.

¡Espantapájaros! Querido Oliverio ¿Dónde estás? Que mis manos de pluma han secado sus conductos subcutáneos, donde la tinta (que podría ser tranquilamente llamada sangre, o pasión, o emoción… o lluvia, o tarde, o tela, o música, o ruina, o etcétera) solo mancha las paredes…

RARO: Extravagante de genio, propenso a singularizarse. [sin epogé, fue la que mas me gustó]

ysecruzanloscaminoscomopensamientosdeesquizofrénico,medetengo y r e s p i r o yvuelvoacorrerdoblandoaladerecha.

DES-ESTRUCTURANTE porque hay un poco de todos, de vos que estas leyendo también. Desarmo la forma, para volverla a armar. Si apoyas los pies en el suelo la cabeza se acomoda sola. ¡MENTIRA! ¡Se desarma, se arregla y se arma! DesarmO, entiendO, arreglO y armO.

Hambre que devora, pero yo no estoy loco. “Loca ella y loco yo”

¿No sientes corazón?
Que este bobo ya cansado de latir,
sin remiendos ni esperanzas,
abierto a sus anchas,
con una herida absurda,
solo desea tu risa burda,
mi canción de leche y caramelo,
no me queda ni el consuelo,
te fuiste a comprar los puchos,
y no volviste más.
Ahora estás con un galán,
que al oído no te chamuya,
y de la vida hizo una lucha.
no te olvides corazón,
que te extraño y te espero,
que donde estés ojalá tengas un suelo,
mejor que el que te pude dar.
Mi vida, mi razón.
ya no pido más el resto
que el de éste bandoneón
que chilla y se escurre
oh mi vida, tremenda mugre
desde que vos no estás.

DERRUIDO PERO EXPECTANTE. Casi oxidado, supra-oxigenado. Es el remanso de los sabios, lo que queda en este teclado.

Te escribo, sinceramente desde mi posición, sin otra necesidad, que la de que algo te marque a fuego.

Atte. Tu inconsciente
El Hambre que devora

[Tratado sobre los momentos] 7-2-14

El blanco encandila.
Hay un cierto histeriqueo merodeando en las lineas.
Parece que me dormí hace mil años.
No hay forma, ya la locura se vistió de constelación.
Lo que si hay, y con bronca se da la cabeza contra la pared,
es el olor a encierro, lo que me olvide en el pasto,
en la plaza, en la galería, en la libertad de estar ahí afuera.

El cenicero paso a ser un animalito que vomita casquillos.
Hubo voces por ahí hace un ratito, la gente hablaba,
se decían cosas lindas sobre el tiempo, sobre el amor, sobre Dios.
Dos personas dispuestas a venderse el alma con tal de no pasarla solos.
Las palabras eran flores de caricia, cotos de caza, ojos de oro y plata,
lengua dulce que valía millones, expresiones de la novedad
pequeños chispazos de antigüedad, que barrían la calle a besos.

¡Y esos nervios que nos hacían temblar!
¿Qué fue de los nervios?
De sonreír al vernos, a saludarnos con una espina.
Te cambio un reloj por un rato,
para dejar de soñar, de proyectar y de identificarme.
Esas otras cosas lindas que nos decíamos,
porque por sobre todas las cosas también había mentiras.

Hace rato que dormimos, en todos los sentidos,
de todas las formas, en todas las posiciones.
Costó marcar los puntos de referencia pero, y sin embargo,
¡Qué fácil fue dibujar los ángulos y las cruces!
El suelo se mueve un toque, no hay de ese status quo.
Porque la gente sigue agitando y golpeando puertas,
quieren saber que hay dentro, desgarrar el momento,
corrernos con un violento arranque de pestañas.

Pero nos equivocamos, siempre nos equivocamos.
Hay un poco de felicidad en eso, como así también en odiar/sentir.
Estamos vivos querida ¿No ves que va la luna rodando por Callao?
No, dormir no, basta. Salgamos a correr desnudos por la calle,
a tocar timbres a la madrugada, a bailar abajo de un puente.
Tomar unos Matienzos por Lacroze y llorar a gritos.
A ver pasar la gente que se escapa de otras cosas,
con el rostro boquiabierto, y la mirada cansada.
Porque ahí afuera la gente también tiene sus motivos
para esquivar el eterno retorno.